domingo, 6 de marzo de 2016

Julio Verne, el cartógrafo desconocido.


En la esquina de la calle Fuencarral con la mítica Gran vía de Madrid, se erige el imponente edificio de Telefónica. Una parte de él está asignada a la Fundación Telefónica, donde desde el mes de noviembre de 2015, la exposición principal y más importante de esta entidad, está dedicada al genio inmortal Julio Verne.

El pasado mes de enero tuve el placer de recorrer la exposición «Julio Verne. Los límites de la imaginación», en la cuarta planta de la Fundación y no puede evitar sorprenderme ante el ingenio creativo de este inventor de historias imposibles. En ella, encontramos una serie de espacios especialmente diseñados para conocer a Verne y que permiten al visitante recorrer los mundos que el escritor nos presentaba en sus obras.


La exposición recorre de manera minuciosa y exquisita las ideas y pensamientos, extraños y fascinantes, del genio. Desde sus personajes más emblemáticos hasta los viajes más misteriosos y emocionantes, pasando por sus visiones (en las que avanzaba tecnología que no sería descubierta hasta un siglo después) y sus anhelos más místicos y extravagantes. Todo ello estructurado en una serie de espacios especialmente diseñados, que dejan al visitante disfrutar de la creatividad de este francés único. 

Especialmente, interesa en esta entrada mencionar la sección La cartografía de un nuevo mundo en la que se refleja la obsesión del escritor por la cartografía. En ella se incluyen mapas del mundo tal como se conocía en el siglo XIX; algunos de estos mapas tienen alguna pincelada ficcional fruto de la inagotable imaginación de Julio Verne

La cartografía de un nuevo mundo
La cartografía de un nuevo mundo

Gracias a esta sección podemos experimentar, cómo este autor cartografió el mundo en sus novelas, con mapas auténticos en su composición que no permiten distinguir el límite de la ficción y la realidad. Llama la atención el mapa de «Las aventuras del capitán Hatteras» en el cual apreciamos un auténtico imposible, un volcán en el Polo Norte, quedando así reflejada la cita que, suspendida del techo de la sala, reza: «Todo lo que una persona puede imaginar, otras podrán hacerlo realidad».

Mapa de «Las aventuras del capitán Hatteras»
Asimismo, encontramos un gran mapamundi que muestra las rutas de 20 de sus novelas, cartografiando el espíritu aventurero de los personajes de Verne y permitiendo al visitante hacerse una idea del rico y fabuloso mundo que habitaba tanto en las historias del escritor, como en su propio mundo interior.

Mapamundi en el cual se representa, de forma animada, las rutas de las novelas de Julio Verne
Mapamundi animado de las rutas de las novelas de Julio Verne
Además de estos mapas sacados de las obras del escritor, encontramos también piezas únicas, como la esfera de Monfort, el globo terrestre construido en España más antiguo de los que se conservan, o el mapamundi cedido por el Museo Naval, auténticas joyas de la cartografía antigua.

Esfera de Monfort, 1825
Esfera de Monfort, 1825
Comprobamos cómo la cartografía, también es importante en la propia estructura de la exposición, ofreciendo al visitante la posibilidad de recorrer la sala, siguiendo las cuerdas que marcan los viajes de los propios personajes del universo Verne, y ser así, en parte, partícipe (aunque sólo sea en modo de metáfora) de las historias de sus novelas inmortales. 

La exposición «Julio Verne. Los límites de la imaginación» se despedirá de Madrid, el 28 de febrero, hasta entonces es visita obligatoria para los amantes de la cartografía y de la literatura universal. 

Y termino parafraseando al protagonista de la exposición, quien respondiendo al origen de su inspiración creativa y haciendo un guiño a nuestra cartografía, dijo:
 «Realmente pienso que mi amor por los mapas y los grandes exploradores me llevaron a componer la primera de la larga serie de novelas geográficas».

Mónica Arroyo Gil
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